La Banalidad del Mal
Daniel Remeseiro • Sociedad Errante
Introducción
La banalidad del mal es un sismógrafo de una mirada en crisis. Inspirada en las teorías del Situacionismo de Guy Debord, la obra cuestiona cómo la vida real ha sido sustituida por imágenes procesadas y nítidas que consumimos de forma pasiva.
Frente a la tiranía del algoritmo, reivindicamos la Deriva (Dérive): el acto de caminar y observar sin rumbo fijo, permitiendo que el entorno provoque sensaciones genuinas y no programadas.
El Barrido como Resistencia
El barrido manual y el desenfoque deliberado funcionan como herramientas para cartografiar la pérdida de referentes en la era de la posverdad. Mis imágenes, reducidas a siluetas y rastros lumínicos, obligan al espectador a abandonar su papel de consumidor pasivo.
Esta es una invitación a la duda, un archivo de lo invisible que mide la crisis de nuestra sociedad actual frente al ruido informativo constante. Recuperar la autenticidad de la experiencia humana requiere detenerse, dudar y reconstruir.

"La banalidad del mal puede extenderse como una epidemia cuando dejamos de pensar con hechos compartidos."

"Cuando cada tribu habita su propia realidad, el poderoso puede simplemente fabricar su verdad."

"No necesita imparcialidad, pues no necesita convencer a nadie fuera de su burbuja."

"Basta con que los seguidores repitan sus palabras, que el algoritmo multiplique su mensaje..."

"Necesitamos reconstruir un mundo donde los hechos importen y podamos orientarnos juntos."

"Un buen juicio requiere pensar por uno mismo para diferenciar y evaluar, en lugar de obedecer ciegamente."
Biografía
Daniel Remeseiro (1950, A Coruña) es un artista visual cuya práctica se sitúa en la intersección entre la fotografía antropológica y la experimentación digital. A través de su plataforma de investigación, Sociedad Errante, cuestiona los regímenes de visibilidad contemporáneos y la construcción de la verdad en la era del algoritmo.
Su obra se caracteriza por el uso subversivo de la técnica, empleando el barrido manual como sismógrafo de una mirada que se resiste a la hiper-nitidez artificial, reivindicando la fragilidad como espacio de libertad política.